Uno de los Claustros de esta recoleta franciscana estaba reservado para los frailes enfermos, donde recibían atenciones adecuadas a su delicada salud o a su ancianidad. Incluso pervive la antigua Botica, que extendía su atención incluso a los seglares. Los misioneros franciscanos, apoyados por sus conocimeitnos de las propiedades curativas de las hierbas de la selva, elaboraban sus medicinas. En la actualidad, hay una nueva edificación donde se atiende a los hermanos enfermos.